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Por Roosevelt Castro B

Mi nombre es Polo, soy hincha del Envigado F.C., categoría sub 14 que compite en el Festival Medellín Soccer Cup, y esta es mi historia.

Soy un perro de raza Bulldog francés, un pedigrí igual al del equipo donde juega mi amo Sebastián Gutiérrez Borja y que todos conocen como “Borja”.  Él, al igual que yo, jugamos de defensas. Mi amo juega de defensor central, yo de defensa en contra muchos perros de dos patas, que tratan de birlarse los elementos de mi amo o de mis parceritos del equipo. Es que mi pelo es negro, pero mi corazón es naranja.

Él, mi amo, dentro de la cancha obedece, como perrito faldero, las indicaciones que le da su profesor Peter López Arango. Yo hago lo mismo, pero fuera de las canchas, cuando mi madre adoptiva Verónica y mi abuelo Alcides me dicen algo. Es que yo, al igual que Borja, obedezco todo lo que dicen mis amos sin ladrarles.

Voy a todos los partidos que juega mi Envigado del alma. Salgo en el carro de Verónica, sacando mi pequeña nariz y mi jadeante lengua, por la ventanilla de la camioneta. Me siento más feliz que perrito estrenando collar, esa misma felicidad que me han producido las dos victorias de mi equipo en el Medellín Soccer Cup, muy a pesar de las tres derrotas. Peter me dice que es un equipo que lleva un proceso y que regaló un año, es decir que mis parceritos naranjas son un año más joven que sus rivales.

Otra felicidad enorme es cuando nuestros delanteros, con agilidad perruna o “perriadores”, como diría mi abuelo Alcides, convierten los goles en las porterías contrarias. Yo ladro, aúllo, pero no soy grosero, ni violento. Es que “a otro perro con ese hueso” con respecto a la violencia en los escenarios.

Yo siempre asisto a las canchas en compañía de mi “abue”. Él es tan fiel como yo de mi Envigado. Lo extraño mucho, pero le deseo lo mejor y una pronta recuperación de su lesión de columna.

Tengo 14 años perrunos, es decir: 2 años humanos, en los que mis amos me han llenado de cariño y mimos, en el barro Villa Hermosa donde vivo y me curan cuando me enfermo de la garganta cuando ladro mucho o cuando tiran mucha pólvora y mis oídos colapsan,  ya que Verónica trabaja como enfermera en una clínica de la ciudad llamada Orlant  y que son especialistas en otorrinolaringología,  esa la especialidad médica encargada de las patologías del oído, nariz y garganta.

En mi casa juego mucho con mi amo Sebastián y me acuesto en sus pies, cuando él, juiciosamente, hace sus tareas.

Por lo pronto me voy a comer un perro caliente, de esos que preparan en la zona VIP en la Unidad Deportiva Andrés Escobar, un lugar que me gusta mucho de este certamen deportivo y que califico, como otros lo hacen, de ser el mejor Festival del Fútbol Base en Latinoamérica.

Guau Guau Guau