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Por Jorge Andrés Zuluaga

Daniel Zuluaga Muñoz pertenece al equipo sub 10 de Envigado FC en la Medellín Soccer Cup y una fractura en la parte externa del dedo gordo del pie en el primer partido lo privó de seguir disputando el torneo. Sin embargo, sentado desde las gradas les aporta a compañeros con su aliento y su buena energía para que puedan ganar.

“Desde afuera yo me siento como un hincha más”, explica Daniel, que juega como mediocampista y juega fútbol desde los tres años. Sus principales virtudes en la cancha son la técnica y su visión del juego. Aunque no pueda estar en el terreno de juego con sus compañeros confía en el equipo y cree que pueden ser campeones.

“Dani tenía mucha ilusión de jugar este torneo y para él fue muy duro haber sufrido esa lesión”, cuenta Elizabeth Muñoz, su madre. A pesar de la lesión, la vida da revanchas y ella confía en que su disciplina y determinación le van a abrir muchas otras oportunidades en la vida.

El apoyo de su padre, su madre y su hermano mayor lo han fortalecido para seguir adelante en su corta trayectoria futbolística. Por lo general, los tres tratan de acompañarlo a cualquier partido al que vaya, y esa unión familiar hacen de Daniel un buen deportista y una excelente persona.

El pequeño futbolista nació en el 26 de mayo de 2011, es un niño muy estricto con sus responsabilidades, tanto deportivas como académicas, y siempre quiere dar lo mejor de sí mismo. No le importa venir desde Envigado hasta la Unidad Deportiva de Belén con la incomodidad de tener que caminar con su pie derecho enyesado y estar apoyado en unas muletas que apenas está aprendiendo a coordinar, él lo hace por acompañar a su equipo.