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Por Roosevelt Castro B.

Cerca de 40 integrantes del club capitalino Academia Futbolmanía Gato Pérez llegaron al Estadio Atanasio Girardot.  Aparecieron como invitados por primera vez al Medellín Soccer Cup. Con andar felino merodearon los alrededores del máximo escenario del fútbol antioqueño. No maullaron, ni ronronearon, sino que vinieron a la caza de los roedores de sueños y para beber de la leche de la victoria del mejor Festival del Fútbol Base de Latinoamérica.

“Vinimos de Bogotá, para tener esta bonita experiencia de un torneo internacional. Traemos dos equipos en las categorías 2009 y 2010”, comenta con sigilo gatuno Jimmy Villamil, director técnico del equipo.

“Nuestro club tiene 21 años de existencia. Fue fundado por Ricardo Quijano y Ricardo “El Gato” Pérez, quien fuera jugador de Millonarios y América. Tenemos 8 equipos que participan en la Liga de Bogotá. Igualmente contamos con 350 niños en la Escuela, que funciona en el Colegio La Salle Norte, en el sector de Alameda Norte”, informa Villamil sin ronronear.

Su principal objetivo: la iniciación y formación deportiva, implementando estrategias pedagógicas para ayudar en el desarrollo físico, emocional, social y de valores a los niños.

“El fútbol ayuda a que tengan una formación integral, ya que comparten con sus familias y otros niños de su misma edad, eso es muy bueno porque crea en ellos confianza y aprenden a comprender diversas experiencias que trae el deporte como las victorias, las derrotas y los valores”, comentó en su momento el minino mayor Ricardo “El Gato” Pérez.

Dos gatos

Dicen que cuando un portero tiene la agilidad y la rapidez para atrapar o detener un balón, es un gato. En el caso de Luis Fernando Sánchez y su hijo Simón así lo refrendan y cumplen con el símil propuesto. Ambos juegan en la misma posición. Luis Fernando fue un eximio guardavallas de Millonarios, club al que prestó sus servicios como profesional del balón durante cerca de una década y media.

“Yo jugué entre los años de 1990 y 2003. Estuve en Copa Libertadores de América y viví es proceso, que me dio grandes satisfacciones, especialmente personales”, evoca el exarquero Embajador.

“De mi papá he aprendido mucho de los secretos de la portería. Aquí en este Festival también vengo a hacer lo mismo, pues quiero conocer más del fútbol y del arco, para llegar a ser como mi papá”, comenta Simón, quien, a sus 11 años de edad, quiere tener esos reflejos felinos de su progenitor, aupados por su madre Leticia Pérez.

Así la Academia Futbolmanía Gato Pérez merodea las canchas medellinenses, escudriñando los rincones del saber propio que da este tipo de eventos, como el Medellín Soccer Cup.