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No son las fuertes velas las que mueven los barcos,
sino el viento invisible”.
(A. Bierce)

Por Roosevelt Castro B.

Define el diccionario que eufemismo es la manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

En el caso del oficio de Nicolás Paniagua es el de planillero, pero que toma el nombre de coordinador de cancha. A él no le disgusta que lo llamen el planillero, porque considera que tiene uno de las labores importantes, en el engranaje del Festival Medellín Soccer Cup.

“Para las estadísticas del Festival es muy importante lo que hacemos. Es una labor callada en la que hay que ser muy tolerante y muy respetuoso con todos los públicos, especialmente con los padres de familia”, afirma Nicolás, mientras atiende a un padre que le pide un dato y él, de manera diligente, se lo da.

Estar pendiente de los resultados de los partidos, de quienes hicieron los goles, de los jugadores amonestados o expulsados, del juego limpio, de los pormenores de las sustituciones, de anotar bien los que hacen los goles, es una labor que, considera, “es de mucho cuidado y responsabilidad”.

Si bien, los protagonistas en el terreno de juego son los jugadores, él, como otra decena de coordinadores de cancha que tiene la organización, sienten un compromiso importante con su trabajo.

A sus 23 años vida, próximos a cumplirlos este 19 de diciembre, siente que es ese viento invisible que mueve el barco del Festival más grande del futbol base en Latinoamérica.

“Nuestra labor es callada, pero efectiva para la organización del Festival, al que ingresé como todero en el 2019”, comenta el estudiante de técnico laboral en criminalística y de técnico laboral en investigación judicial de la Escuela Nacional de Criminalística y Ciencias Forenses, ENAC, en Medellín, Colombia.

“Diligenciamos entre 10 y 12 planillas al día. Nos levantamos tipo 5:30 a.m. y nos vamos tipo 6:30 p.m.”, afirma este exjugador de los equipos de “El Chiqui” Londoño en los torneos de la Liga, y quien, al igual que los 10 coordinadores de cancha, ve que su mejor compensación es aquella del deber cumplido.

Así, y sin eufemismos tontos y con una labor silenciosa, como el viento de Bierce, Nicolas, y sus demás compañeros de labores, mueven este gran barco del Festival Medellín Soccer Cup, para llevarlo a ese gran puerto de ser el mejor y más grande del fútbol base de Latinoamérica.