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Antes existía el entrenador, y nadie le prestaba mayor atención.

El entrenador murió, calladito la boca, cuando el juego dejó de ser juego y el fútbol profesional necesitó una tecnocracia del orden.

Entonces nació el director técnico, con la misión de evitar la improvisación,

controlar la libertad y elevar al máximo el rendimiento

 de los jugadores, obligados a convertirse en disciplinados atletas.

El entrenador decía: Vamos a jugar.

El técnico dice: Vamos a trabajar.

(El director técnico- Fútbol a sol y sombra-Eduardo Galeano)

Por Roosevelt Castro B.

¡Vamos a jugar!, ¡Con toda!, ¡Jeison, capo, sin molestar!, ¡Aplaudamos con ganar al que ingrese!, ¡Lleguen rápido!, ¡No les hagan caso a sus papás, porque nos enloquecemos todos!, ¡Hagamos la oración!, ¡Chiqui, Chiqui, Chiqui!

Estas y otras instrucciones las imparte Camilo Rodríguez o a sus dirigidos del equipo Chiqui Fútbol Club, de la categoría sub 12, que participa en el Festival Soccer Cup, en su décima versión.

“Esto del fútbol se lleva en la sangre. He estado toda mi vida vinculado al fútbol”, asevera el entrenador nacido en la comuna 7 (Robledo) de Medellín.

En las canchas del barrio Córdoba y viendo en televisión los partidos, se nutrió de conocimientos y muchos secretos de la pelota.

“Yo jugué hasta los 15 años en la posición de portero en los equipos de Comfenalco y me nutrí del saber de Alex Fernández, exjugador del DIM y Millonarios, quien fue uno de mis primeros técnicos y de Juan Diego Muñoz, expreparador físico de Envigado. Ellos me enseñaron mucho, lo mismo que mi padre Carlos, pues mi madre Gloria Patricia falleció cuando solo tenía 3 años de edad”, comenta con un dejo de tristeza el profesional en deportes del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, institución educativa de la que se graduó el 4 de noviembre de 2020.  

Los valores de la casa, como el respeto de quien habla e igualmente de diferentes saberes, los asimila como esponja.

“Con mi primo Pablo Hoyos empecé esta bonita labor de entrenador. Con él dirigimos el equipo Soccer Smart tanto en el Mundialito de Bello en el 2018, como en el Torneo Asobdim”, evoca el entrenador paisa y a quien le gusta que su trabajo deje huella en sus dirigidos en una formación para la vida.

Esas primeras expresiones en la labor de entrenador le sirvieron para botar el miedo y tener la confianza en el manejo de los jugadores.

“Nosotros estábamos dirigiendo el Club Latino y El Chiqui se nos acercó para realizar unas sinergias y alianzas para participar, con su club,  en el Babyfutbol. Esto, unido a la preparación de porteros de su Club, nos permitió llegar a esta bonita institución”, comenta Camilo Rodríguez, quien desde hace 6 meses llegó al club anfitrión del Festival.

Hay rivales difíciles, pero los padres son los más complicados o al menos eso es lo que afirman muchos entrenadores del fútbol base. “Yo quiero que sean futbolistas, pero ante todo mejores personas y profesionales, no solo en el área deportiva. Que también sean grandes abogados, ingenieros, arquitectos, doctores y para y por ello me levanto todos los días. Es que eso del fútbol es un buen pretexto y una bendición de Dios para formar mejores ciudadanos”, señala el admirador del trabajo de maestros como “El Pelusa” Orrego, Hernán Torres en Colombia o del “Muñeco” Gallarda, en el ámbito internacional.

Así, y ante la dicotomía de si es entrenador o director técnico, Carlos se inclina por el primer concepto porque este dice: ¡vamos a jugar! al contrario del segundo que dice: ¡vamos a trabajar”, ya que, y en palabras de Eduardo Galeano, “El director técnico cree que el fútbol es una ciencia y la cancha un laboratorio, pero los dirigentes y la hinchada no sólo le exigen la genialidad de Einstein y la sutileza de Freud, sino también la capacidad milagrera de la Virgen de Lourdes y el aguante de Gandhi”